sábado, 7 de mayo de 2011

DE COSTUMBRES Y ANIMOS

En febrero, hacia un año que la tienda empezaba a tomar forma. Se daban los primeros "golpes" de martillo para tirar tabiques. Lo que quiere decir que este mes cumpliremos un año de vida. Es pronto para hacer balance, pero el mes de febrero ha sido difícil, y eso, nos ha hecho pensar, reflexionar e idear algunas cosas. Si tuviéramos que elegir una palabra para resumir estos meses, esa podría ser CONTENTISIMOS... dejemos la palabra en un superlativo. Esa es la verdad.

Aunque nos esperan todavía meses duros para recuperarnos de la inversión inicial, estamos contentísimos con los resultados. Eramos conscientes de la época en la que estamos, y aun así, estamos contentísimos. Pero también es verdad que éste tiempo nos ha servido para conocer no sólo a nuestro cliente sino también al publico en general. Sabíamos y hemos sabido con mayor rotundidad, que es muy difícil cambiar las costumbres de la gente. Muy difícil pero cuando se consigue la recompensa es enorme.
Nos damos cuenta que somos un referente para el pueblo, que la gente presume de tienda (¿has visto que local hay aquí? eso en tu pueblo ni lo sueñan...), y que muchos han perdido el miedo - respeto, que tenian por entrar. Pero todavía no han perdido la costumbre o mejor dicho, no se han acostumbrado - habituado a la compra "diaria" en nuestra tienda.

La progresión de las "tapas" ha sido mucho más rápida que la de "compra". Cuando alguien va al supermercado esta acostumbrado a comprarlo todo allí y somos conscientes que en ese momento de elegir un vino o un whisky o una ginebra o un ron, no piensan en nosotros. Piensan: "ya que estoy aquí", o "Por no hacer otro viaje"... y eso es lo que nos hemos propuesto. Cambiar los hábitos de nuestros clientes. Que se acostumbren a su compra habitual en la tienda. Siempre que entra un cliente por la puerta, nos alegra, faltaría mas. Tanto si es a tomarse una copa de vino como si compra una botella o elige una confitura...

Pero hemos de reconocer que, cuando los clientes vienen a comprar, y preguntan, se interesan, se dejan recomendar, te muestran sus gustos y descubres cosas nuevas... ahí es donde los ánimos se elevan y nos sentimos especialmente satisfechos
Satisfechos porque es algo reciproco. El cliente es consciente del trato personalizado, del detalle que has tenido con él, de lo que acaba de aprender o descubrir comprando una botella de vino. Eso es una pasada. Esa relación que surge, aunque sólo sean un par de minutos, entre el cliente y tu, eso es una pasada. Creedme.

Esther

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