miércoles, 4 de diciembre de 2013

Comer. Saber estar.

En mi primera entrada del blog, recordaba mis años de infancia y la importancia que en mi casa siempre ha tenido "la mesa". Creo que, en general, ahora no se educa cómo antes. No hablo de rectitud ni de ser severos. Conmigo, o con los de mi generación, no lo fueron. La educación, esa palabra que abarca tanto...
Saber estar, también es educación. Saber estar y saber comportase, que a fin de cuentas, es lo mismo. Y eso, incluye también saber comer. Yo creo que la educación es un enorme puzzle lleno de piezas fáciles y otras más complicadas, pero que cuando las juntas todas, queda un dibujo precioso. Perfecto.



Nuestro comportamiento en la mesa, habla de nosotros. De como somos. Coger los cubiertos, la servilleta, comer el pescado, la carne o el postre. Incluso pasar la sal, el pan o servir el vino. Esas cosas tan cotidianas y que hacemos casi por inercia, dicen mucho de nosotros. A nivel personal, nos delatan frente a los nuestros. Y a nivel profesional, además, nos puede traer grandes fracasos. 






No está demás, que, lo que sabemos, lo pongamos en práctica. Y por otra parte, si desconocemos algo, que lo aprendamos.

Con todo esto, nuestro saber estar no lo tenemos que poner en práctica un día de celebración, en casa de los suegros o cuando nos invitan a un evento. Nuestro saber estar en la mesa, tiene que ser diario.



Porque, empezando por poner la mesa. ¿Acaso no necesitamos un cuchillo en todas las comidas?? Pues usémoslo!!! ¿No es verdad que comemos mejor cuando tenemos un plato delante? Pues pongámoslo!!!

No seamos cínicos y montemos un paripé cuando tenemos invitados!! ¿Porqué consideramos algo extraordinario una cosa tan simple?

Evidentemente, todos nos esmeramos cuándo alguien nos visita en casa. Ponemos el mantel más bonito (porque lo hacemos, no? ponemos el más bonito, el más limpio.. no el que usamos a diario. Ese que tiene manchas que no hay manera de quitar... ese no, verdad?). Utilizamos plato delante. Ponemos dos copas, una para el agua y otra para el vino...





No se  trata de transformar nuestro día a día en una clase de protocolo.

Pero si que es verdad, que como en todo, existen versiones. Quiero decir que hay varias maneras de poner la mesa. Pero todas son la misma a la vez. Sólo cambia el número de cubiertos, platos, copas...

Mentiremos si decimos que una mesa bien puesta no nos gusta más que otra que sólo tiene un vaso, dos cubiertos (con un poco de suerte) y una servilleta. Mentiremos, porque las cosas bien hechas siempre gustan más. Y mentiremos también si decimos que comemos igual poniendo la mesa de una manera u otra. Mentiremos porque es más cómodo tener un plato delante para cortarte un simple trozo de tomate.O para apoyar un trozo de pan. O para lo que sea. Hombre ya.






Acostumbrémonos pues a valorar el comer. Hagamos de la mesa lo que es. Un momento de estar con la pareja, la familia, nuestro amigo, compañero, o sólo... Disfrutar de la compañía y de la comida. Y disfrutar del comer

Feliz semana de puente!!!



                                                     *Todas las fotos vía pinterest.
ESther 

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